miércoles, 19 de agosto de 2026

Thurston Moore sobre Crass

Julio estuvo leyendo "Sonic Life: A Memoir", las memorias de Thurston Moore de Sonic Youth. Allí el músico habla sobre punk y sobre Crass. SY me es indiferente, sin embargo no esperaba menos...

Pese a que el autor del libro tiene sus alabanzas al punk a las que adosa una necesaria declamación de corrección política: «Esto era el punk, un espacio acogedor donde proclamar tu identidad sexual o política, tu amor, tu odio o tu indiferencia, sin el juicio ni el permiso de nadie. Aunque la mentalidad de colegueo entre chicos a menudo asomaba la cabeza dentro de la escena, en esencia el punk se definía como una celebración de la libertad. En su universo liberado predominaba el debate, la opinión, la discusión y el activismo. Skinheads, punks pacifistas, anarcopunks, punks arty, punks queer…todos podíamos cohabitar y conversar entre sus sensibles muros. Excepto los punks nazis, que podían irse a tomar por culo».

Se vio totalmente desconcertado ante la presencia de Crass. Este proclamado admirador del arte de vanguardia tuvo la suerte de presenciar la visita de Crass en New York en junio de 1978 y esto fue su parecer:

«No se parecían a nada de lo que había sonado esa noche, y mucho menos a lo que sonaba habitualmente en el centro de la ciudad: cada miembro iba vestido con un brazalete atado a la camisa. Procedieron a aullar y gritar con furia y gravedad. Los pocos que estábamos en el loft éramos artistas que vivíamos en el Bajo Manhattan. Nuestra rabia la dirigíamos sobre todo hacia las hormigas que invadían nuestro tarro común de mantequilla de maní. Pero aquellos tipos estaban enloquecidos, no dejaban de pegar gritos y el guitarrista aporreaba acordes disonantes sin cejilla que sonaban ¡Whaammm! ¡Whaammm! ¡Whaammm! Todos nos mirábamos como diciendo: “¿Pero qué mierda es esto?”. Para nosotros, los colgados y descontentos de la escuela de arte, aquello era algo absoluta e incongruentemente militante.»

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