En el nro. 204 del podcast Agente Provokador (diciembre 2025) su principal animador leyó «Against The Grain: Archiving anarcho-punk». Es decir, la traducción de una nota aparecida en The Wire escrita por Seth Wheeler. Trata sobre la escena anarcopunk de comienzos de los 80, Chumbawamba, Class War y el universo Crass. Así que como intención es recopilar todo lo que aparezca sobre el tema en castellano, acá estamos.
Escuchar la nota en el programa:
https://youtu.be/OyZm56MikJA?si=gtxJlkCEfJCqcyxb&t=2280
Un breve vistazo al archivo:
https://maydayrooms.org/anarcho-punk-archive
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El siguiente texto se encuentra en el sitio web del archivo, original en inglés:
Para
cuando los Sex Pistols se separaron a principios de 1978, muchos en la
prensa musical declararon que el punk —y su asalto a la cultura popular—
había llegado a su fin. Para muchos jóvenes fuera de las ciudades que
apenas se habían quitado los pantalones acampanados y se habían cortado
el pelo, la noticia de la desaparición del punk parecía, cuanto menos,
prematura. Al fin y al cabo, ¿no acababa de surgir el punk? En 1978, un
movimiento social comenzaría a tomar forma. ¿Su misión? Ignorar las
denuncias de la prensa musical y tomarse en serio el llamado de los
Pistols a la anarquía en el Reino Unido. ¿Sus métodos? Autoorganización
cultural y acción directa. Fundamental para este nuevo movimiento fue la
banda anarquista CRASS.
En
una era de conexión instantánea en línea, es fácil olvidar el papel que
pueden desempeñar los viajes en el establecimiento de vínculos sociales
y la coordinación de acciones. Las giras autoorganizadas de CRASS los
llevaron a lugares que se encontraban muy alejados del circuito
establecido del "Rock n' Roll", incluyendo casas ocupadas ilegalmente,
centros comunitarios y cabañas de scouts, llegando a partes del país
ignoradas por grupos punk asimilados a la industria musical
convencional.
A
través de una serie de casetes y discos autoproducidos que distribuían
en sus conciertos —junto con folletos caseros que denunciaban los
horrores de la guerra, la industria cárnica, el patriarcado y el
capitalismo— CRASS introdujo ideas radicales a una generación ávida de
cambio social. Miles de personas se sintieron atraídas por su mezcla de
antiautoritarismo y su espíritu de "hazlo tú mismo".
Inspirados
por estos movimientos, en pocos años, cientos de nuevos grupos
"anarquistas" proliferarían por toda Gran Bretaña (y más allá),
constituyendo una sociedad alternativa basada en experimentos de vida
colectiva (que adoptaban la forma de ocupación urbana, comunas "de
vuelta a la tierra" y viviendas compartidas), resistencia laboral (el
subsidio de desempleo, el robo), propaganda agitadora (grupos punk,
compañías de teatro, colectivos de poesía, imprentas y centros de
distribución) y mediante el apoyo a la acción directa militante (en
particular, la protesta antinuclear, la liberación animal, el sabotaje a
la caza y la actividad antifascista, así como las grandes
movilizaciones "Stop the City" que sitiaron distritos financieros y
centros comerciales en todo el país).
Los
lazos sociales del movimiento se forjaron en amistades creadas a través
de la asistencia a conciertos: una red de contactos locales, nacionales
y, finalmente, internacionales. En la mayoría de los conciertos se
podía encontrar un puesto de campaña que apoyaba una amplia gama de
causas radicales, desde grupos antifascistas locales hasta campañas de
solidaridad con los mineros en huelga. El movimiento se coordinaba
mediante el intercambio de cartas: los "amigos por correspondencia"
anunciaban conciertos locales, coordinaban giras nacionales,
intercambiaban información, ofrecían alojamiento y compartían automóvil para
ir a recitales o acciones directas. Muchas de las bandas del
movimiento se inspiraron en gran medida en la estética de CRASS, creando
pancartas de agitación y propaganda que colgaban tras ellas mientras
tocaban, e incluso produciendo cortometrajes de agitación y propaganda
—al estilo CRASS— que acompañaban sus actuaciones.
La
producción de fanzines fue fundamental para la creciente escena
anarcopunk. La primera feria del libro anarquista, celebrada en el
Wapping Autonomy Centre (un importante punto de encuentro inicial para
el anarcopunk), contó con puestos que distribuían fanzines, cintas,
folletos y panfletos de producción propia. De este modo, el anarcopunk
desempeñó un papel significativo en la revitalización del movimiento
anarquista nacional a principios de la década de 1980, insuflando nueva
vida a las redes feministas, antimilitaristas, okupas y ecologistas
radicales, e inspirando la estética y el tono de la propaganda de muchas
de las nuevas organizaciones de la década, en particular Class War. Las
prácticas, tácticas, políticas y amistades desarrolladas en este
periodo dejarían una huella imborrable en la cultura radical nacional,
sentando las bases para iniciativas militantes posteriores,
especialmente las pertenecientes al movimiento antiglobalización de
mediados y finales de los 90.
A
pesar del creciente interés en su estética y sus tendencias musicales,
se ha investigado poco sobre la literatura del movimiento, la cual
podría ayudarnos a comprender la relación entre el anarcopunk y la
formación de grupos políticos, así como la intersección de los
anarcopunks con una amplia gama de movimientos sociales controvertidos.
Por ello, este proyecto se centra en recopilar material efímero
relacionado con el anarcopunk —en particular, sus boletines, folletos de
campaña, carteles, fanzines y documentos de debate— para que activistas
e investigadores contemporáneos puedan explorar su historia, sus
culturas y su legado.
Para obtener más información o participar en este proyecto, póngase en contacto con Seth Wheeler en research@maydayrooms.org.